Protestas por recorte en audiencias de glaciares

Ambientalistas y oposición se movilizan contra el oficialismo por el escaso acceso a las audiencias públicas.

Protestas por recorte en audiencias de glaciares

La reforma a la ley de glaciares enfrenta una fuerte resistencia. Con más de 100.000 inscriptos, el oficialismo decidió limitar la exposición a menos del 0,3% de los participantes. Esta decisión ha desatado la ira de ambientalistas y sectores de la oposición, quienes se preparan para una movilización masiva frente al Congreso. El reclamo es claro: “Hacer fila hasta que nos dejen hablar”.

La convocatoria, programada para hoy a las 17 horas, reúne a diversas agrupaciones del PJ, la Coalición Cívica, la izquierda y parte del radicalismo. También se suman representantes de pueblos originarios y organizaciones campesinas, coordinados por el diputado Juan Grabois. Este amplio frente de protesta pone de manifiesto la preocupación por un proyecto que, lejos de garantizar la participación ciudadana, la limita drásticamente.

Los responsables de esta medida son los libertarios Nicolás Mayoraz y José Peluc, quienes han impuesto un esquema que favorece a un selecto grupo de oradores. Mientras el oficialismo argumenta que se busca asegurar una representación federal, la realidad es que miles de voces quedarán silenciadas. Enrique Viale, presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, critica abiertamente este manoseo de la democracia y advierte sobre las potenciales consecuencias de una reforma que podría abrir la puerta a la explotación de glaciares.

La modificación de la ley, que ya cuenta con media sanción en el Senado, busca limitar la protección de glaciares y otorgar mayor poder a las provincias. Esta dinámica, que favorece intereses económicos sobre la protección del medio ambiente, no solo desatiende las advertencias de expertos, sino que también expone a las comunidades locales a los efectos devastadores de la minería descontrolada. La falta de diálogo y la imposición de políticas que benefician a unos pocos son prácticas que generan un profundo malestar social.

La tensión está servida. La movilización de hoy es solo el inicio de una lucha que podría tener repercusiones políticas significativas. La defensa de los glaciares no es solo una cuestión ambiental; es una cuestión de justicia social. El costo político de ignorar esta realidad podría ser alto para quienes decidan avanzar en este camino de recortes y restricciones.

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