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El ministro de Justicia se reunió con jueces mientras la impunidad acecha.

El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, llegó a los tribunales de Comodoro Py para una reunión con los jueces de la Casación. Mientras el Gobierno intenta cubrir vacantes en la Justicia, la realidad es otra: no hay terna para completar los puestos vacíos, y el sistema judicial sigue en crisis. Las vacantes son más que un problema administrativo; son un reflejo de la inacción del Ejecutivo que, a pesar de las promesas, no logra avanzar en la renovación del sistema judicial.
Durante el encuentro, que se desarrolló a puertas cerradas, se discutieron las vacantes y la implementación del sistema acusatorio. Sin embargo, el asunto crucial de las vacantes en la Casación, donde más del 30% de los cargos están vacíos, apenas fue mencionado. La falta de preocupación por este tema revela una desconexión alarmante entre el Poder Judicial y el Ejecutivo, que parece más interesado en mantener las apariencias que en resolver problemas estructurales.
La implementación del sistema acusatorio, un cambio necesario para modernizar la justicia, también fue parte de la charla. Aunque hay consenso sobre su importancia, la fecha prevista de implementación se considera obsoleta. Los fiscales, que cargarán con el peso de las investigaciones, reclaman recursos, pero el Gobierno no parece dispuesto a escuchar. Esto deja entrever un desinterés por parte de Mahiques, quien parece más preocupado por el protocolo que por las necesidades urgentes de la justicia.
La reunión tuvo un matiz personal: Mahiques se encontró con su padre, el camarista Carlos Mahiques. Esta conexión, sin embargo, no disimula la gravedad de la situación judicial. La presencia de ambos en Comodoro Py es un recordatorio de la familia en el poder, pero también de la falta de transparencia en un contexto donde las investigaciones sobre funcionarios del Gobierno, como el caso del jefe de gabinete Manuel Adorni, amenazan con empañar aún más la credibilidad del sistema judicial.
La atmósfera cordial de la reunión contrasta con la tensión que se vive en los pasillos de Comodoro Py. La falta de acción, la impunidad y los conflictos de interés son temas que siguen sin resolverse, dejando a la ciudadanía con más preguntas que respuestas. La justicia no puede ser un juego de familia, y la situación actual es un claro reflejo de la descomposición de un sistema que debería ser el pilar de la democracia.