Correo Argentino entra al negocio courier

La estatal busca competir con gigantes del sector. ¿Es suficiente?

Correo Argentino entra al negocio courier

Correo Argentino se lanza al competitivo mundo de los envíos courier. La empresa estatal, bajo la dirección de Camilo Baldini, anunció que ofrecerá este nuevo servicio con cobertura nacional e internacional. La decisión llega en un contexto donde las compras al exterior se han disparado, especialmente tras la flexibilización de las importaciones. Este movimiento pone a la compañía en la línea de tiro de gigantes como DHL, FedEx y UPS, que dominan el mercado. ¿Puede un organismo estatal realmente competir con estas multinacionales?

La estrategia de Correo Argentino se formalizó con la publicación de la Disposición Sintetizada 6046/2026 en el Boletín Oficial. Este cambio no es solo un ajuste administrativo; es una respuesta directa a un mercado que ha visto un incremento desmesurado en los envíos internacionales. En 2025, el ingreso de productos por este sistema alcanzó los 894 millones de dólares, un aumento del 274% respecto al año anterior. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿cómo sostener esta competitividad en un entorno ya saturado?

Hasta ahora, la empresa solo se ocupaba del servicio de “puerta a puerta”, más lento y limitado que el nuevo servicio courier que promete plazos de entrega más cortos. Pero, a pesar de la modernización con robots autónomos en su centro logístico, la realidad es que el Correo Argentino ha estado bajo la lupa por su posible privatización. La gestión de Milei ha impulsado una transformación, pero también ha dejado en claro que el futuro de la empresa está en juego. La falta de claridad sobre su rumbo genera incertidumbre entre los trabajadores y en el mercado.

El nuevo servicio courier no solo busca captar un mercado en crecimiento, sino que también pone en evidencia la ineficacia del modelo actual. Con una dotación de empleados que ha caído casi un 32% desde la llegada de Milei, la pregunta sobre la sustentabilidad de esta reducción es válida. ¿Cómo se puede ofrecer un servicio de calidad con menos recursos humanos y una estructura aún por definir? La falta de respuesta a estos interrogantes deja un vacío que podría resultar costoso.

La apuesta de Correo Argentino es audaz, pero también riesgosa. En un país donde la competencia es feroz y los costos operativos son altos, el éxito no está garantizado. La inacción de las autoridades frente a la crisis del sector público puede convertirse en una trampa mortal para una empresa que intenta reinventarse. La tensión está servida: la estatal se enfrenta a un desafío monumental, y el tiempo dirá si esta jugada fue un acierto o un error fatal.

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