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El aumento de la plaga pone en riesgo la próxima cosecha.

La expansión de la chicharrita, plaga devastadora para el maíz, genera alarma en el sector agrícola. La Asociación de Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) advierte que, aunque la actual producción está mayormente a salvo, el incremento en las poblaciones de este insecto exige un monitoreo urgente. El ciclo 2023/2024 mostró una reducción de más de 10 millones de toneladas en la producción de maíz, y el temor es que la historia se repita en el futuro cercano.
Expertos de Maizar, como Alejandro Vera, subrayan la importancia de intensificar el monitoreo. La chicharrita, que transmite infecciones por Spiroplasma, ha mostrado un crecimiento exponencial en las últimas semanas. En el NOA, el 67% de las trampas registró más de 100 ejemplares por trampa, lo que indica una situación alarmante. La falta de acción podría llevar a nuevas epifitias que desestabilicen aún más la producción de maíz en el país.
Los datos son contundentes: en la campaña anterior, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) redujo su proyección de cosecha de 57 millones a solo 47 millones de toneladas, con Córdoba sufriendo el mayor impacto. Las pérdidas económicas alcanzan cifras astronómicas, con un costo estimado de US$2045 millones en el mercado interno. La incapacidad de las autoridades para controlar la plaga se traduce en un golpe devastador para la economía agrícola del país.
El Senasa ha comenzado a agilizar la autorización de insecticidas, pero la respuesta llega tarde. La implementación de híbridos de maíz con resistencia a la plaga es un intento de mitigar el daño, pero el tiempo apremia. Los productores exigen soluciones efectivas y rápidas, ya que la próxima cosecha depende de decisiones que se deben tomar hoy. La situación es crítica y el riesgo de un nuevo colapso es latente.
El futuro del maíz en Argentina está en juego y las autoridades deben reaccionar con firmeza. La expansión de la chicharrita, una plaga que ya causó estragos en la producción, es un aviso claro. Ignorar este problema sería un error monumental que podría llevar a una crisis agrícola de proporciones devastadoras. La reciente advertencia de Maizar sobre la necesidad de monitorear estas poblaciones es una llamada de atención urgente. Cada día que pasa sin implementar medidas concretas acerca de la situación es un día más cerca de un colapso que afectará tanto a los productores como a la economía del país. Las consecuencias de la inacción son evidentes y no se pueden subestimar.