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La suba del 19% en el combustible impactará en los precios.

El reciente aumento del 19% en el precio de la nafta no solo es un golpe al bolsillo de los argentinos, sino que también tendrá un impacto directo en la inflación de marzo. Economistas advierten que este incremento podría sumar entre 0,4 y 0,6 puntos porcentuales al índice de precios al consumidor que el Indec publicará el 14 de abril. La situación se agrava al considerar que parte de este aumento se reflejará en el IPC de abril, generando un efecto compartido que no se puede ignorar.
Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, destaca que el combustible tiene un peso significativo en la canasta del IPC total, estimando que un aumento del 10% en la nafta suma entre 0,3 y 0,4 puntos al índice final. Con un aumento del 19%, la proyección se eleva, pero Tiscornia aclara que no se verá el total en marzo, lo que sugiere que el impacto real podría ser menor. Sin embargo, la realidad es que cualquier aumento en el precio de los combustibles repercute en todos los sectores de la economía.
Sebastián Menescaldi, de la consultora EcoGo, complementa esta visión al señalar que la participación del combustible en el IPC es del 3,8%. Cada 10% de suba en la nafta se traduce en un incremento de 0,38 puntos en la inflación. Además, el efecto indirecto puede sumar otros 0,2 puntos, lo que significa que la suba de marzo podría tener consecuencias mucho más amplias de lo que las cifras iniciales sugieren. Este efecto se siente en los precios de bienes y servicios, complicando aún más la situación económica de los ciudadanos.
El contexto internacional también juega un papel crucial. La inestabilidad en Medio Oriente ha provocado una volatilidad en los precios del crudo que afecta directamente a los surtidores locales. Esto no solo se traduce en un aumento en los precios de la nafta, sino que también impacta en los costos logísticos y de distribución, generando una espiral inflacionaria difícil de controlar. Los economistas advierten que esta situación podría ser solo la punta del iceberg, con más aumentos a la vista si no se toman medidas adecuadas.
El gobierno tiene la responsabilidad de abordar esta situación, pero las decisiones hasta ahora parecen insuficientes. Con una inflación que podría alcanzar el 3,1% en marzo, es evidente que sin un control efectivo de los precios de combustibles, la economía seguirá en una senda de deterioro. La pregunta es: ¿qué medidas concretas se tomarán para evitar que la inflación siga desbordando? La falta de respuestas claras deja a los ciudadanos en un limbo económico.