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Una victoria intensa que expone falencias en Belgrano.

Alumni derrotó a Belgrano 26-21 en un clásico que dejó más que un simple resultado. La intensidad del partido fue abrumadora, con jugadores que dejaron todo en la cancha. El encuentro no fue solo un duelo deportivo; fue una batalla de resistencia, donde cada tackle y cada carrera se sintieron como una declaración de guerra. La victoria local no solo suma puntos, sino que también sirve para poner en evidencia la fragilidad de un Belgrano que llegó con aspiraciones, pero se fue con las manos vacías.
Desde el inicio, el partido mostró un alto voltaje. Alumni se adelantó en el primer tiempo con un 16-7, aprovechando las debilidades defensivas de su rival. Belgrano, que no supo sostener la presión, recibió un try en un momento crítico que pudo haber cambiado el rumbo del encuentro. La capacidad de Alumni para capitalizar esos errores fue clave. La pregunta que queda flotando es: ¿por qué Belgrano no logró mantener la intensidad necesaria para revertir la situación?
La segunda mitad fue un reflejo del desgaste físico y emocional. A medida que avanzaba el tiempo, las lesiones comenzaron a marcar el ritmo del partido. Santiago Alduncín y Franco Vega, entre otros, abandonaron el campo con evidentes signos de agotamiento. Esto no solo habla de la intensidad del encuentro, sino también de la falta de profundidad en el plantel de Belgrano, que no logró sostener el nivel de juego exigido en un clásico. La estrategia de los rojiblancos se desmoronó ante la presión y la falta de respuesta.
Las declaraciones post-partido dejan entrever la autocrítica necesaria. El hooker de Alumni, Tomás Bivort, destacó el esfuerzo del equipo, pero también reconoció que deben ser autocríticos. En Belgrano, el medio-scrum Theo Blaksley admitió que no se sostuvieron los detalles que podrían haber cambiado el rumbo. Esta honestidad es un buen primer paso, pero no oculta la cruda realidad: Belgrano no puede permitirse más tropiezos si quiere ser competitivo en lo que queda de la temporada.
El clásico no es solo un partido más. Es un recordatorio de que la historia pesa y que cada enfrentamiento lleva consigo un legado de rivalidad y pasión. Alumni se marcha con la victoria, pero la pregunta que queda es si Belgrano podrá aprender de esta derrota o si se quedará atrapado en un ciclo de decepciones. En el horizonte, la presión aumenta, y cada partido será una prueba de fuego que definirá el destino de ambos equipos.