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Amanda Ungaro denuncia la presencia de menores en el avión de Epstein.

Amanda Ungaro, exmodelo brasileña, ha destapado un oscuro capítulo del pasado de Jeffrey Epstein, revelando que en 2002, durante un vuelo en su jet privado, vio a varias menores de edad sentadas en el regazo del financista. Las declaraciones de Ungaro, ahora de 41 años, muestran la vulnerabilidad de estas chicas, muchas de ellas entre 14 y 16 años, y ponen en jaque la complicidad de quienes lo rodeaban.
La exmodelo recordó que había unas 30 chicas en el avión, lo que le pareció sumamente extraño. ‘Eran más parecidas a estudiantes que a modelos’, afirmó. Estas declaraciones no solo exponen el modus operandi de Epstein, sino también la falta de acción de las autoridades en su momento, cuando las primeras denuncias sobre su conducta comenzaron a surgir en 2005. La pregunta que queda es: ¿cómo pudo un depredador operar con tanta impunidad durante años?
El relato de Ungaro se vuelve aún más perturbador cuando menciona un intento de un empresario, Jean-Luc Brunel, de colocarle drogas en su bolso durante el vuelo. Este hecho no es aislado; Brunel, quien actuaba como reclutador de Epstein, ha estado en el centro de múltiples acusaciones relacionadas con el tráfico de menores. La conexión entre estos personajes y su red de complicidad es alarmante y plantea serias dudas sobre el sistema que permitió que estas atrocidades ocurrieran bajo el radar.
Las revelaciones de Amanda subrayan la necesidad de una revisión profunda de cómo se manejan los casos de abuso y explotación sexual. La impunidad de Epstein y sus cómplices no solo afecta a las víctimas directas, sino que también envía un mensaje devastador sobre la falta de protección para las mujeres jóvenes en el mundo de la moda y el espectáculo. La sociedad debe cuestionar los mecanismos que permiten que estos individuos sigan operando sin consecuencias.
La historia de Ungaro es un recordatorio escalofriante de que la lucha contra el abuso y la explotación sexual está lejos de estar ganada. Las voces de las víctimas deben ser escuchadas y respaldadas, y no podemos permitir que la complicidad de figuras poderosas vuelva a quedar sin respuesta. La sombra de Epstein continúa acechando, y es hora de que la justicia comience a actuar con firmeza.