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La hermana del presidente busca desplazar a Santiago Caputo.

Karina Milei se posiciona para controlar la Comisión Bicameral de Inteligencia, un movimiento que revela las luchas de poder en la administración libertaria. La decisión de vetar al diputado Cristian Ritondo, cercano a Santiago Caputo, marca un punto de inflexión y evidencia la feroz disputa entre las facciones del oficialismo. Este conflicto interno no solo expone las tensiones personales, sino que también plantea serias interrogantes sobre la dirección del gobierno y el manejo de la inteligencia en el país.
El nuevo presidente de la Comisión será un aliado incondicional de Karina, lo que le permitirá avanzar en su estrategia para limitar el poder de Caputo, quien actualmente ejerce influencia sobre la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). La elección de un diputado del ‘karinismo puro’ como cabeza de la comisión es un claro mensaje hacia el asesor presidencial y su equipo. La lucha por el control de la SIDE se intensifica, y cada movimiento es seguido con atención por quienes temen las repercusiones de esta guerra interna.
La importancia de la Comisión Bicameral de Inteligencia es indiscutible. Esta entidad tiene la potestad de supervisar los gastos reservados y analizar la ejecución del Plan de Inteligencia Nacional. Con el control de la comisión en manos de Karina, se abre un nuevo capítulo en la política de inteligencia del país. Las decisiones que se tomen allí impactarán no solo en la gestión del gobierno, sino también en la relación con los demás poderes y, por ende, en la seguridad nacional.
La escalada de tensiones se ha vuelto palpable. Las recientes filtraciones que involucran a la SIDE y su relación con escándalos de corrupción han alimentado las sospechas dentro del oficialismo. La caída de Manuel Adorni, jefe de Gabinete, ha llevado a Karina a actuar con mayor determinación, buscando asegurar el control sobre un área crítica que podría ser utilizada en su favor o en su contra. Mientras las luchas internas se intensifican, la pregunta que queda es: ¿quién realmente controla la inteligencia en el país?
La situación es volátil y las alianzas se redefinen constantemente. Con el kirchnerismo observando de cerca, la posibilidad de que el oficialismo pierda terreno en la comisión no se descarta. Karina Milei está decidida a no repetir los errores del pasado. Pero en este juego de poder, todo puede cambiar en un instante. Las sombras de la SIDE se ciernen sobre un gobierno que busca consolidarse, pero que, a medida que avanza, parece tambalearse en su propia trampa.