Juicio a Ramírez: pruebas débiles y maniobras políticas

El juicio a Cintia Ramírez expone la fragilidad del caso y las sombras del poggismo.

Juicio a Ramírez: pruebas débiles y maniobras políticas

Cierra el juicio a Cintia Ramírez, ex secretaria de Deportes, y la debilidad de las pruebas es alarmante. El poggismo, que usó este caso como bandera de corrupción, se enfrenta a una realidad incómoda: testimonios contradictorios y un informe pericial que, lejos de sostener la acusación, la desmorona. La defensa ha señalado que la supuesta experticia carece de fundamentos sólidos y que la auditoría central está firmada por un funcionario que ahora enfrenta sus propios problemas de corrupción.

La causa gira en torno a la compra de un colectivo para el San Luis Fútbol Club, financiada con un subsidio de 290 millones de pesos. La narrativa oficial del gobierno de Claudio Poggi se ha basado en esta cifra para sostener acusaciones de malversación. Sin embargo, el testimonio de la martillera que tasó el colectivo dejó en evidencia que el valor real no alcanza ni por asomo lo que se pretendía. La propia perito admitió no haber encontrado unidades comparables y sus criterios fueron cuestionados, lo que deja al descubierto una falta de rigor en el proceso judicial.

El testimonio de Alberto Rodríguez Saá, ex gobernador, fue clave. Su declaración derribó el relato oficial al confirmar que Ramírez no participó en la compra del colectivo. Esto, lejos de ser un alivio para el poggismo, desnudó una maniobra desesperada por parte de la fiscalía, que ahora amenaza con denunciar al ex gobernador para desviar la atención de un testimonio que complicó su caso. El oficialismo intenta recuperar terreno a través de acciones que suenan más a represalias que a una búsqueda de justicia.

El papel del secretario de Ética, Ricardo Bazla, es otro punto crítico. La auditoría que sostiene el caso contra Ramírez proviene de quien también enfrenta acusaciones de corrupción. Este vínculo plantea serias dudas sobre la validez de las pruebas utilizadas. Si la auditoría se desmorona, el caso pierde su sustento. La estrategia del poggismo, que ha invertido recursos en presentar este juicio como un emblema de transparencia, se convierte en un boomerang que podría golpearlos con fuerza.

El juicio a Cintia Ramírez expone la fragilidad de un sistema que se sostiene más en la propaganda que en la justicia. La falta de pruebas contundentes y la evidente manipulación política dejan en claro que detrás de este proceso hay más que corrupción: hay un intento de desviar la atención de las propias sombras del poggismo.

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